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Nostalgia en primavera: Molchat Doma en Guadalajara


Cuando estás escuchando post-punk, lo más seguro es que se te venga a la cabeza una escena de una tarde nublada o lluviosa, tú con un cafecito tratando de igualar la melancolía de las canciones, mientras sientes una extraña nostalgia por un lugar que nunca visitaste.


Es usual que busquemos igualar la vibra de un momento o un ambiente con un poco de música. El reguetón y el verano parecen ser la pareja perfecta; una cumbia y una reunión con amigos son el mejor match para tener una tarde agradable; y estudiar mientras escuchas un poco de lo-fi es la mejor combinación para pasar un examen.


Pero, ¿podemos desafiar esto? ¿Podemos imaginarnos a unos fanáticos del post-punk y relacionarlos con la alegría y el calor de la primavera? ¿Quién quisiera escuchar post-punk en una tarde calurosa de primavera?


Molchat Doma en Guadalajara


El domingo 3 de abril, Guadalajara tuvo la oportunidad de escuchar un poco de post-punk importado desde Bielorrusia, la banda Molchat Doma.


A las 8pm se abrió el C3 stage, para permitir la entrada de los fanáticos de la banda. Tapatíos uniformados de negro hacían fila, esperando a entrar al foro y escoger el mejor lugar para escuchar a Molchat Doma.


El C3 stage poco a poco comenzó a llenarse, mientras todos estaban ansiosos por saber quién le abriría a la banda bielorrusa. Algunos fanáticos bromeaban con que Motorama, la banda que recientemente pospuso su concierto, les abriría el concierto, pero fue hasta las 9pm que el concierto dió inicio.


El tapatío Daniel Núñez abrió con una pieza experimental que logró captar la atención de los presentes. Cada vez más incrementaban las ansias (y el calor) para que salieran a escenario Molchat Doma, quienes eran coreados por el público: ¡Molchat! ¡Molchat!



En un momento se pensó que el cambio de horario había sido el culpable de la espera prolongada o que quizá fue una estrategia para incrementar la expectativa de los asistentes.


A las 10pm, entre luces azules, salieron por fin y abrieron con su canción Клетка (Kletka, “jaula” en español). El sold-out de Molchat se hizo notar, todos los presentes comenzaron a brincar con el inicio de la canción, para luego seguir al mismo ritmo con Звезды (Zvezdy, o “estrellas” en español).


La teatralidad del vocalista, Egor Shkutko, fue increíble. Pasaba de la seriedad absoluta a la melancolía, para luego bailar con temas como Утонуть (Utonut', “ahogarse”) o Дискотека (Discoteque, “discoteca”).


El amor a la música mueve fronteras, incluso lingüísticas, lo que fue evidente cuando los asistentes corearon a todo pulmón la canción танцевать (Tancevat, “bailar”), sin siquiera saber si era la pronunciación correcta. “Я не умею танцевать” (Ya ne umeyu tantsevat, “no puedo bailar”) era el coro original, aunque quizá sonaba un poco más como “Llano meyo danzar vals”.


Molchat Doma terminó con на дне (Na Dne, “en la parte baja”) y cuando las luces se apagaron, todos comenzaron a corear “Molchat” nuevamente, esperando que regalaran otra canción. A los minutos, salió nuevamente la banda, para terminar con su éxito судно (Sudno, “embarcación”), con la que se despidieron del concierto.




Al final, el C3 stage ofreció un trago gratis para continuar el after en el C3ROOFTOP.


Este concierto demostró que el post-punk llegó para quedarse en la escena musical tapatía y nos desafió a sentir nostalgia y oscuridad en una tarde calurosa de primavera.


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